domingo, 13 de octubre de 2013

Impecable


                                         Impecable se adviene el ajuste de tu sueño
en rizos de hondura pegajosa,
de sonrisas.
Un almuerzo de pinceles se estampa
en la noticia de cada madrugada.
Manantial sobre dedos humeantes
que trastocan el límite infinito.
La piel se desliza por tus manos
y crea un suntuoso cuerpo de caricias,
lamiendo las vergüenzas.
Un corazón que redime el cansancio
me implora que devengas en anfibio
como un envoltorio de brazos
que contienen mis denuncias.
La conquista es un cielo espejado
donde anidan todos los manjares.
El aire es denso
porque atiborra en sus cunas
los balsámicos labios.
Ungüento de éter amoroso
que afilia todas las retinas
empapadas de llanto.
La boca es el recinto donde declinan
las palabras
y se detienen asombrados los besos.

sábado, 12 de octubre de 2013

Sinrazones sumergidas...





A diestra y siniestra
se ensaña el abismo de escucharte
en una falsa imagen
que acontece en la piedad de las estrellas.
Proclamabas
la identidad de los delfines
que escuchaban el sonar
con las sonrisas.
Diariamente
tornabas la complejidad de las simplezas
en la selva que amansó las brújulas
y volvías al centro de la historia
sobre la mansedumbre de tu siesta.
Tú, que iluminabas
un piélago de sombras,
no supiste aprovecharte de su lumbre.
Cayó el timón y se apagó la antorcha
de tantas sinrazones sumergidas.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Urdidas de cansancio y sin reproche...



Amarte hasta el delirio
y sin tregua,
sin razón que me condene,
sin ruidos en el alma,
de almohadas destinadas
a la concavidad de la noche.
Andando por resabios del encanto
que fue bordando sin pena,
la sangre que se encrespa  de los bordes.
De una risa que salvaba
todos los pecados,
que en el fondo de la seda
fue buscando
tu discreto poemario,  
elevando los suspiros
a soltarme en la  caricia
de los ojos cerrados
y de pestañas insomnes.
Detalles pequeños de tus manos
que mordían tendidas
los pliegues más amables.
De alas abiertas
al clamor de  lenguas destrozadas
en savia de otras manos,
urdidas de cansancio y sin derroche.
Magistral  la memoria,
que recordó el olor de las sábanas
y tatuó en la garganta
los silencios desprendidos

de los tenues y breves encantos.

viernes, 26 de julio de 2013

De cualquier manera...

Un corredor de enhiestos balbuceos
se confinan en lo estrecho de mi sombra,
empecinadas cicatrices
bordean el contorno de mi alma…
La memoria, un recuerdo de simplicidades,
las clavijas, cobijando los olvidos,
la anestesia, embadurnando intimidades…
De cualquier manera
nada hará temblar mi pluma,
ninguna embestida logrará torcer la trama.
Tercamente el deseo manifiesta su camino,
la rueda seguirá dejando huellas;
ya no es  triste lo perdido en el engaño
si el horizonte es una  página blanca.
Sospecho una inscripción en el concierto
porque las alas merodean pentagramas…


lunes, 24 de junio de 2013

Una palabra ajena...


Abandonando el refugio del escalpelo
que secunda el drenaje del silencio,
se inaugura un líquido insomnio
que derrama los suburbios de mi pena.

Recorriendo sigilosamente los recodos
que perturban la quietud de las heridas,
manuscrito de las venas indelebles
como plumas que se enredan.

Traspone la virtud del desaliento
en contraste con la sangre que segrega,
se va hundiendo en el fondo de tu risa
una hilera de lágrimas que sueñan.

Insisto en el camino del desorden
intento recobrar una palabra ajena,
tus brazos y tus labios son espuma
de un recuerdo que se va, pero se queda…

sábado, 15 de junio de 2013

Presiento que disuelves...

Presiento que disuelves las siniestras ideas que me ahogan,
algo de ti que condiciona un mensaje de alondras y gargantas
se ha modificado en un extremo de mi espalda…
Un aprendiz de niño me conquista el universo
sediento de palabras…
Una mirada en soliloquio que penetra por la alquimia
y devora las exequias de mi infancia…
anonada tu centro…
hipnotiza tu encanto…
un ritual de parturientas caricias se acomoda en mi cuello…
y te siento tan cerca
como si me hubieras extendido la mano…

lunes, 27 de mayo de 2013

Boca de pétalos...


En un escándalo de misterios y de versos
un anfitrión de verdades estelares
y a veces terrenas,
como un brillo condensado
en el nácar del recuerdo,
cala hondo en el pretérito arsenal
de su risa…
con tanto desparpajo de labios
como un acordeón que sonríe
a la vista de las tristezas.
Una melancólica pista de aterrizaje
convertida en cinta de Moebius,
siempre en arabescos sensibles
que endulzan los cardos de la herida;
parafraseando los párpados del silencio
en complicidad con la riqueza
de los caminos subcutáneos.
Viene y va con la nostalgia
barriendo el doloroso momento,
olvidando con hidalguía
como si el olvido fuera
el remedio más auténtico
que aliviase la cofradía
de tanto duelo.
Amortigua la osadía
del agobio,
edulcora la fragilidad
de lo abierto,
disfraza la cicatriz
y la mira de reojo,
donde la boca de pétalos
anestesia la realidad
que desmienten los besos…