Soy en este devenir de partículas que sienten
una relatividad que enmudece a veces
por el tiempo que duelan las palabras.
Anestesia el sabor de las caricias
un recuerdo que promete aristas
con el calor que deja la nostalgia.
Languidece el dolor por las esquinas
usufructo del plumaje que degrada los vuelos
con ansias de volver a cruzar los horizontes.
Más terrenal que el origen de la tierra
argumento que envuelve la tormenta
para anclar la torpeza de las alas.
Ya es bastante el abismo de la ausencia
se evaporaron los anegados istmos
ya es hora de recobrar la magia.
viernes, 6 de junio de 2014
martes, 1 de abril de 2014
La sabia iniquidad de tu sonrisa...
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido…
Oscuro…
sin lunas comedidas.
Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…
Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…
La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…
Es tangible la concavidad
del tálamo,
que arropó la ausencia
de mi alma…
Es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…
…ya sé,
que somos invencibles…
Imposibles porque ya nada
nos avala…
Yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…
Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…
Ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido…
Oscuro…
sin lunas comedidas.
Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…
Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…
La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…
Es tangible la concavidad
del tálamo,
que arropó la ausencia
de mi alma…
Es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…
…ya sé,
que somos invencibles…
Imposibles porque ya nada
nos avala…
Yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…
Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…
Ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…
domingo, 27 de octubre de 2013
De soslayo...
Apasionadamente
las musas apremian
en
el alma, clandestina a mi caricia.
Torrentes
de monarquías los besos,
lamen
la noche que se deshuesa.
El
amor es el dueño de las entrañas
y
sigilosamente se construye desde la alfombra.
Ruge
el intento en un vuelo que deslumbra
atravesando
el cielo de mis ojos,
sístoles
de voluptuosas sensaciones
que
se disuelven en el ámbito de mi sombra.
Abarca
el espacio inmenso de la mirada
rebuscando
los rincones abandonados
porque
despoja a los fantasmas.
El
amor tiene cuidados que preservan
respetuoso
compañero de mis silencios.
Se
acomoda en la silla de las tristezas
desacredita
al dolor y a las espinas
llenando
los espejos de sorprendentes lunas.
Calma
la noción de su presencia
atiborrado
de tantas demandas.
No
claudica, reflejando sólo las sonrisas
de
quien pretende sus palabras.
Yo
le celebro
porque
inscribo en lo genuino
de
su instancia
todas
las pérdidas vividas;
pero
recobro el equipaje
que
en sutil carruaje
él,
impulsa en mi soslayo.
domingo, 13 de octubre de 2013
Impecable
Impecable se adviene el ajuste de tu sueño
en rizos de hondura pegajosa,
de sonrisas.
Un almuerzo de pinceles se estampa
en la noticia de cada madrugada.
Manantial sobre dedos humeantes
que trastocan el límite infinito.
La piel se desliza por tus manos
y crea un suntuoso cuerpo de caricias,
lamiendo las vergüenzas.
Un corazón que redime el cansancio
me implora que devengas en anfibio
como un envoltorio de brazos
que contienen mis denuncias.
La conquista es un cielo espejado
donde anidan todos los manjares.
El aire es denso
porque atiborra en sus cunas
los balsámicos labios.
Ungüento de éter amoroso
que afilia todas las retinas
empapadas de llanto.
La boca es el recinto donde declinan
las palabras
y se detienen asombrados los besos.
sábado, 12 de octubre de 2013
Sinrazones sumergidas...
se ensaña el abismo de escucharte
en una falsa imagen
que acontece en la piedad de las estrellas.
Proclamabas
la identidad de los delfines
que escuchaban el sonar
con las sonrisas.
Diariamente
tornabas la complejidad de las simplezas
en la selva que amansó las brújulas
y volvías al centro de la historia
sobre la mansedumbre de tu siesta.
Tú, que iluminabas
un piélago de sombras,
no supiste aprovecharte de su lumbre.
Cayó el timón y se apagó la antorcha
de tantas sinrazones sumergidas.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Urdidas de cansancio y sin reproche...
Amarte hasta el delirio
y sin tregua,
sin razón que me condene,
sin ruidos en el alma,
de almohadas destinadas
a la concavidad de la noche.
Andando por resabios del encanto
que fue bordando sin pena,
la sangre que se encrespa de los bordes.
De una risa que salvaba
todos los pecados,
que en el fondo de la seda
fue buscando
tu discreto poemario,
elevando los suspiros
a soltarme en la caricia
de los ojos cerrados
y de pestañas insomnes.
Detalles pequeños de tus manos
que mordían tendidas
los pliegues más amables.
De alas abiertas
al clamor de lenguas destrozadas
en savia de otras manos,
urdidas de cansancio y sin derroche.
Magistral
la memoria,
que recordó el olor de las sábanas
y tatuó en la garganta
los silencios desprendidos
de los tenues y breves encantos.
viernes, 26 de julio de 2013
De cualquier manera...
Un corredor de enhiestos balbuceos
se confinan en lo estrecho de mi sombra,
empecinadas cicatrices
bordean el contorno de mi alma…
La memoria, un recuerdo de simplicidades,
las clavijas, cobijando los olvidos,
la anestesia, embadurnando intimidades…
De cualquier manera
nada hará temblar mi pluma,
ninguna embestida logrará torcer la trama.
Tercamente el deseo manifiesta su camino,
la rueda seguirá dejando huellas;
ya no es
triste lo perdido en el engaño
si el horizonte es una página blanca.
Sospecho una inscripción en el concierto
porque las alas merodean pentagramas…
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