sábado, 23 de marzo de 2013

Dejarse llevar...


Dejarse llevar...



Convoco a los marasmos de mi historia
para que drenen el almizcle de las musas
en un breve encuentro de equipajes
para que tu luz,
se haga verso en mi memoria.
Mantengo la atención alerta de los huesos
equidistante ritmo para los antojos
de mi boca,
que en la voz de un misterio se entristece.
Para que el almendro y el grito se hagan frente
y la humedad de la nostalgia
se coagule,
en la humildad de los ojos
que perciben
más allá de lo evidente.
Reliquias de un pasado que se asoma
sustancia caprichosamente tierna
por la oquedad del que silente se despliega
sin haberse sometido
al deleite exquisito de perderse…
Dejarse llevar por los despojos del invierno
mansedumbre del hálito descalzo
que renace en la frontera del que siente…

lunes, 18 de marzo de 2013

Daña...

 Daña tu quedarte dormido entre las arias
despabilando un ardor desmesurado
sin querer apasionarte con los sueños.
Un resplandor de violines
se somete a la hostilidad de mi llanto.
La sensibilidad del brillo flameante
huele a madera nueva y húmeda…
Daña el zigzagueo de tu risa
que se evade en el olvido de las hojas;
y en la arista de las esquinas envidiosas
el porvenir se asoma indigente
como el tímido quejido de una rosa...

Primaveras inmaduras...


    Apenas amanece en el horadar del tiempo
un romance de luciérnagas
se esgrime en la noche de mis silencios.
El cántico de un recuerdo
parece un sol de esquinas empapadas,
travieso de leyendas…
Encadenado al musgo de la angustia
asoma su dignidad cada mañana.
Pretende un romance con mis ojos
al unísono de huesos disueltos
en coro de barítonos y bajos…
Aumenta el corazón de pálpitos,
acelera el advenimiento de las rosas;
fabrica primaveras inmaduras de sedas
y me alegra la mirada
con artilugios de besos…


jueves, 28 de febrero de 2013

Piel descascarada...


Incierta oquedad 
del que padece
apenas,
sintiendo opacadamente los latidos…
Piel descascarada
muriendo la muerte de todos los sentidos
sin manos, 
sin posibilidad
de la caricia…
Amanuense del vacío
que escribe todas las bajezas…
porque todo es bajo en su destino…
Un poco lo conozco
amanecer de la luz menguante…
yo he visto oscurecer
hasta la impronta…
que pretende darte miel
en la mañana
y lo devuelve todo
como negruzco 
bálsamo de lodo en la garganta…

domingo, 20 de enero de 2013

Escolta de tu beso...

Escolta de tu beso...


Un amanecer de tibias verdades
se manifiesta en la palabra desnuda.
Manantial de sinsabores
acorrala al viento que se instala
en mis orillas.
Almanaques diáfanos 
repasan la memoria
de aquellos inevitables días
en que permanecí juzgada
por tu encanto de profeta.
Ellos reclaman el auspicio de caricias
que humedeciendo el canto
de la almohada,
se derramaban
se obstinaban
en ser escolta de tu beso…

domingo, 23 de diciembre de 2012

Creo en el amor...


Natalicio del ardor
que atraviesa los instantes
de un sentir sin condimentos
que ha saturado el odio
sin rebusques,
sin recelos.
Yo creo en el amor
que comprende
no en el que perdona…
Amor entendido,
acordado con ternura
que no se desgasta,
que crece con delicia
sin renuncias.
                                                            Creo en el amor perdurable
el de las levedades intangibles,
no, en el que emparcha con culpa.
Creo en el devenir de lo entrañable,
sin posesiones arbitrarias.
Esa sensación atrayente que conquista
cotidianamente la mirada.
El que alimenta sin prejuicio,
el que se acomoda soberanamente
en la argamasa
tentando la caricia
que alivia la nostalgia.
Ese que está en todas partes
que ronda por las mesas y las camas,
un soplo de tu pelo
un bucle de tu alma
un beso empecinado
que entregue con los ojos la confianza…

lunes, 19 de noviembre de 2012

Propagas...


Inicias el sabor de lo genuino
con amalgamas de matices subcutáneos.
Encaramado en la vanguardia,
todo para ti
es obsoleto,
el cuarto menguante
el otoño
la sonrisa de hace un rato,
el beso
que dejó la mariposa
hace un instante,
el perfume de los gestos
en la almohada,
la mansedumbre de la siesta.
Todo es pasado…
Sólo la avidez
de tu próxima sonrisa
en la ventana,
las persianas abiertas
las prístinas brisas del verano
serán la expresión
de tus abrazos,
el holocausto de las lágrimas
tu recuerdo bordado
en la piel de la memoria
mielinizándolo todo
en la tempestad del
ébano
que propaga como prisma
la posibilidad del cántaro…