domingo, 11 de septiembre de 2011

Deshabitarte...


Arrancarte de la faz de mis suspiros…

Desamarte…

Desmentir de mi franqueza

y repetir hasta el cansancio

que no existes,

que sólo he leído

un poema de Huidobro…

Un acontecer desparramado…

Un tejido disuelto…

Un cuerpo fragmentado…

Un surrealismo que me enhebra

en las jangadas de los sismos

de la aurora…

Que sigo siendo niña,

que me aferro al roble de tus ojos…

Que el catálogo en caricias

sólo fue un mal sueño…

Que todo concluirá mañana

con la miel de tus insomnios…

2 comentarios:

  1. Abandonarse así...alma de niña, con la miel de tus versos

    ResponderEliminar
  2. Gracias Ana querida...un gusto tu visita...

    ResponderEliminar