domingo, 14 de abril de 2013

Clausurado por melancolía...


Seguro bandoneón que respiraste
el humo tóxico de mi melancolía
y en ríspidos caminos
el dolor te carcomió la hondura
y no quedaste ni a la orilla de la bocanada
para  regodearte con mi  costado errante,
esquina de faroles
y pleonasmos de lágrimas…
Seguro, que contaste a las estrellas
que se cortó el conjuro con la vida,
que el manantial de voces oscuras
se desparrama cada noche
para avergonzarme ante la espuma.
Que flota su savia como brizna
y acompasa el devenir
de un corazón que se quedó
sin luz.

4 comentarios:

  1. su poesía es un gran lujo ¿ya se lo había dicho?

    le mando un abrazo muy fuerte..

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    1. Gracias Francisco, un placer tu visita. Cariños.

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  2. El epígrafe es de una exquisitez abrumadora. Rictus de tribulación.
    Laceración endémica de esa lágrima que quedó en el alma a perpetuidad.
    Hay un reloj que perdió su propósito, invidente a la locura de perder su belleza.

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  3. Tus comentarios prístinos e ingrávidos, son en si mismos un bello poema. Un lujo para mi. Cariños.

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